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Santo Cristo de la Preciosísima Sangre

El "Cristo de la Preciosa Sangre" es la obra cumbre de Lázaro Gumiel. Cristo ha muerto en la cruz. Todo ha terminado.

Lázaro Gumiel estudia la obra de Juan de Juni, pero como todo artista, no se limita a copiar, a reproducir la obra de las Catalinas. Eso se ve a simple vista. Gumiel, quiere realizar una obra que esté acorde con las ideas, con el sentimiento religioso de su maestro Juan de Juni, a pesar de los siglos de diferencia, y representar lo que el maestro hubiera hecho en el siglo XX.

No cabe duda de que Cristo, por lo que sabemos en los evangelios, tenía una anatomía superior a la normal. De lo contrario no hubiera soportado toda la Pasión como lo hizo. Todo eso lo tiene en cuenta Lázaro Gumiel, que va a representar al Cristo muerto en la cruz de acuerdo a las palabras de San Pablo: "Ya he llegado a la meta, he realizado mi carrera, he comprendido y como tal voy a recibir mi premio". Ese es el mensaje que nos va a presentar Lázaro Gumiel. Sabe que la obra va a escandalizar a muchos de los críticos y a muchos de los acostumbrados a ver la Semana santa como seguimiento de los imagineros de los siglos XVI y XVII. Pero el mensaje paulino no admite componendas.

Magníficamente dotado el hombre representado en la cruz, tiene los ojos entrecerrados. El peso cae sobre los pies, sostenido por un tronco que ayuda a los brazos a soportar el peso del cuerpo; es una ley de fuerzas.

Con la corona de espinas que mantuvo Jesús en el momento de su muerte y con la sangre producida por aquellas, el Cristo presenta una frente limpia.

Tiene abierto el costado, pues Longinos le ha atravesado con la lanza. De la herida limpia, cae un poco de sangre, es la última que va a derramar. No queda más. Extraña a muchos críticos de arte las formas atléticas del joven muerto en las cruz. Si ya ha agonizado, si está muerto, debería tener el pecho totalmente hundido, y no tan abierto, tan espectacular. Esa es precisamente la esencia del mensaje del "Cristo de la Preciosa sangre".

Lázaro Gumiel es un adelantado al Concilio Vaticano II en la visión de Cristo muerto y resucitado. Ha glorificado la obra de la redención, la ha colocado en su sitio, en el futuro de la historia, en el credo de los apóstoles que va a tener vigencia a lo largo de la historia y los siglos. Concluyó esta imagen en 1953, teniendo que volver en años posteriores a retocarla a petición de la propia Cofradía, que lo encontraba "demasiado atlético". Actualmente es la imagen titular de la Real y Venerable Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, saliendo en procesión el Jueves Santo, en la Procesión de "Penitencia y Caridad" y el Viernes Santo, en la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor". El resto del año puede contemplarse en la Iglesia Parroquial de Santa María la Antigua.

En 2003, coincidiendo con el 50 aniversario de la creación de la talla, se procedió a su limpieza y restauración.

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