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En los preparativos previos a la Semana Santa de 1974, la Junta Directiva de la Venerable Cofradía de la Preciosísima Sangre de la ciudad de Valladolid, siendo su Hermano Mayor D. Saturnino Gutiérrez, decide incorporar a sus procesiones un grupo de músicos, los cuales acompañen al Sto. Cristo de la Preciosísima Sangre. Para ello, localizaron varios miembros de la banda de la Cofradía del Santo Cristo del Despojo, la antigua banda de la JOC., y los citaron para que cumplieran dicho fin, prestándoles unas túnicas rojas, con una gran cruz en negro. Como gratificación por haber cumplido este cometido recibieron, diez mil pesetas a repartir entre todos los componentes.

Esta situación se revivió durante dos años consecutivos, hasta que en la Semana Santa de 1976, la Junta Directiva, ahora al frente de ella D. Melchor González, encargó a la sastrería Ortega veinte hábitos completos, para que la formación musical, fuera adecuadamente vestida en los desfiles procesionales, al igual que el resto de cofrades, por lo que desde entonces fue la primera vez que salió a la calle como Banda de la Cofradía. La formaban trece cornetas y siete tambores, venidos de la banda “madre” de la JOC. Se podría decir que todos los componentes que la fundaron eran prácticamente ajenos a la Cofradía, por lo que consiguieron captar la atención de miembros con gran calidad musical, dejando al frente de la banda, a D. Luis Sanz Ribote, como cabo de cornetas, y como cabo de tambores a D. Pedro Bedia, quizá, uno de los mejores de su época en Valladolid.

La Banda comenzaba su andadura, y por recompensar los duros esfuerzos de ensayos, y puesto que ya formaban parte del seno de la Cofradía, pese a que varios miembros no tenían la obligación de ser cofrades, la Junta Directiva, durante estos primeros años, dejó de compensarles económicamente, pero a cambio les ofrecía una cena después de cada Semana Santa. En 1980, se obligó a que todos sus componentes tenían que pertenecer a la Cofradía, lo cual hizo que más de uno se fuera de la formación, pero los que se quedaron, realmente son el núcleo de lo que a día de hoy es la banda.

Poco a poco el grupo crecía, se iban incorporando componentes nuevos, amigos, familia, cofrades de a pie...se iba creando un grupo que como es lógico, y como en el resto de las bandas vallisoletanas, por aquellos entonces, empezaban a perfeccionar marchas militares adaptadas a cornetas Do –Si b, creando marchas propias, como copiadas de unas bandas a otras, caracterizando así, musicalmente, la Semana Santa de Valladolid.

Todos los meses de Enero, nada más pasar las Navidades, el Estadio José Zorrilla o la explanada de San Pío X detrás de la Feria de Muestras de Valladolid, en el barrio popular de Girón, fueron testigos de duros ensayos a la intemperie, de fríos inviernos y heladas, todo por mejorar un grupo que con el paso de los años, y con el permiso del resto de bandas, la nuestra, se iba convirtiendo, si no en la mejor, en una de las mejores de nuestra ciudad.

La Junta Directiva, creyó que este grupo, de gran peso dentro de la Cofradía, debía tener un representante dentro de la misma, para tener una mayor cercanía con la banda, y saber de sus necesidades, inquietudes y peticiones, creándose el Vocal de banda, pasando el que fuera su fundador, D. Luis Sanz Ribote, a ser el primero de ellos, seguido por D. Félix Alonso Revuelta, D. Ángel Ortega Oviedo, D. Alberto Otero, y finalmente hasta la actualidad, Óscar Corrales Guerra. Entre todos ellos, y con su esfuerzo personal y mediación, fueron consiguiendo que la Cofradía sufragara económicamente el material que la formación necesitaba, cornetas, tambores, bombos, y un largo etc... ya que siempre en el inicio de cualquier formación, acarrea un presupuesto elevado y costoso. Durante esta década se confecciona el estandarte de la Sección, el cual, fue costeado por todos y cada uno de los miembros de la banda, así como las galas de las cornetas, para posteriormente, donarlo al patrimonio de la Cofradía.

Dentro de Valladolid, y de las procesiones titulares de la Cofradía, cabe destacar el trabajo desempeñado por los vocales, por poder participar al completo dentro de la Procesión de la Buena Muerte, ya que en sus inicios, llegó a ser una de las procesiones con el silencio más riguroso dentro de la Semana Santa Vallisoletana, solo roto por los rezos del rosario, y el toque de silencio de un corneta. Poco a poco, y demostrando su buen hacer y dando a entender que eran parte íntegra de la Cofradía, pudieron rendir honores con sus sones, al Sto. Cristo del Olvido, de tal manera que en principio se les permitía tocar un número de marchas reducido, y en la actualidad, forman parte imprescindible dentro de dicha procesión.

Desde sus inicios, la banda fue una referencia para la ciudad, y su Semana Santa, fue importante para la Cofradía, pero también, para otras que no disponían de sección musical, y hasta para algunas, de fuera de Valladolid, las cuales, dieron la oportunidad a la banda, de darse a conocer en lugares tan distintos, que su fama se iba agrandando con el paso de los años. A partir de 1990, lugares dentro de nuestra provincia como Tordesillas, Medina de Rioseco o Montemayor de Pililla, fueron testigos de las mejoras de la Banda. Cabe destacar la colaboración que algunos miembros de nuestra banda, encabezados por D. Ángel Ortega, prestaron a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia, de la vecina ciudad de Palencia, que se desplazaba para enseñarles, e intentar ayudarles a formar y a mejorar su banda. Este hecho hizo, que las relaciones no solo de banda, si no también entre las dos cofradías, caminaran de manera paralela, y se estrecharan lazos de amistad. Esa amistad, se fraguó de tal manera que todos los Miércoles Santo, la Banda acudía de forma permanente a la Procesión del Santo Vía Crucis, invitados por la Hermandad Palentina, al igual que ellos, nos acompañaban cada Lunes Santo por las calles de nuestra ciudad, y hasta incluso algún Jueves Santo.

Hermandades y Cofradías Vallisoletanas, tanto Penitenciales como de Gloria, solicitaron que la banda acompañara sus desfiles, por citar algunos mas importantes, el Rosario de las Velas, con la Virgen de Fátima, en la noche del 12 al 13 de Mayo, la Fiesta de la Alegría, de la Penitencial de Ntra. Señora de las Angustias, o el Martes Santo, en cruz de guía, acompañando a la titular de dicha Penitencial. Acuden a los certámenes organizados por las Siete Palabras en Laguna de Duero, como al de la Plaza Mayor, organizado por la Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno, entre otros.

En 1998, la banda logra el récord máximo de sus componentes llegando a formar parte de ella 85 componentes, y siendo, si no la que más, una de las más numerosas formaciones de la ciudad. Pero en 1999, con D. Pablo Marcos, como Hermano Mayor de la Cofradía y su Junta Directiva, decide que la Sección de Banda, participe en los desfiles procesionales, cubriéndose la cara, con el capirote sin cartón, lo cual provoca que varios miembros abandonen la formación al no estar de acuerdo con esta decisión, por lo que desde ese momento, la banda sufre una pérdida constante de componentes, año tras año.

El principio del Siglo XXI, marca la banda que pese a ese bajón de músicos, siguen innovando, e intentando captar la atención de nuevos cofrades para la formación.

En 2003 y 2004, año que la Cofradía celebró su 75 aniversario, la banda consiguió un gran número de actuaciones tanto en Valladolid, como fuera de la provincia, en Palencia o Toro, provincia de Zamora. Salieron de cruz guía con la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Atado a la Columna, en la nocturna Peregrinación de la Promesa al barrio de la Pilarica, el Martes Santo, y hasta incluso, fue la primera banda en interpretar la Salve a “dos cornetas” dentro del templo Penitencial de Ntra. Sra. de las Angustias, en la noche del Jueves Santo. Y organizó un Certamen de Bandas conmemorativo de ese 75 aniversario, a las Puertas de La Antigua.

El año 2005 es un año clave para la banda, ya que una vez acabada la Semana Santa, toma las riendas de la Cofradía Dña. Mª del Pilar Alonso Revuelta, cambiando la Junta Directiva, y haciendo una gran apuesta por un nuevo proyecto, pero la banda sufre una gran pérdida de componentes, siendo tan solo 20 los que se queden en la formación. D. Carlos González Gilsanz, deja de ser cabo de Banda, puesto que desempeñó, desde que Pedro Bedia, dejase su cargo de cabo de tambores, y Alberto Otero, Vocal actual desde el año 2000, asume la responsabilidad al 100% de la sección.

En este nuevo proyecto cambia el estilo musical, al igual que otras formaciones de la ciudad ya lo habían hecho con excelentes resultados, adaptando el estilo de la Banda de la Policía Armada de Sevilla. Eduardo Sánchez Velasco asume la dirección Musical de la Banda hasta la actualidad, pese a que no se reconoce su cargo hasta 2007, con la aprobación de la Junta Directiva, tras la remodelación de las Normas de Régimen Interno de la sección.

Cabe destacar de estos últimos años más recientes, la creación del Certamen anual Santa María La Antigua, que desde el año 2007, llena la histórica Iglesia, para dar una muestra de música cofrade que no tiene mejor marco en toda la ciudad, y que este año 2012, alcanzará su VI edición. Lograr mantener un local de ensayo, para evitar los inviernos y el calor sofocante del verano. Conseguir cambiar todo el instrumental requerido para este nuevo estilo, el que año a año, se han incrementado el numero de componentes en la sección. La incorporación a su repertorio de marchas propias de la banda. Su Hermanamiento, que cada año toma más intensidad, con la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Santiago y la Santa Verónica de Medina de Rioseco. Acompañar desde el año 2005 a la Hermandad de la Santa Vera Cruz de Dueñas, provincia de Palencia, cada 3 de Mayo. Son algunos de los logros que ha conseguido esta banda hasta hoy, pero sin lugar a duda, el nuevo proyecto se consolida definitivamente, con el cambio en el 2008 de indumentaria, pasando del hábito, a salir con un pantalón negro y un jersey rojo. Y por fin en el 2010 se logra la confección de su traje de gala, estrenado el 20 de febrero, con un concierto extraordinario y el cambio de nombre de la formación, haciendo referencia a su Cristo Titular y por supuesto, han seguido llevando con honor su escudo y el nombre de su Cofradía acompañando a más Hermandades y Cofradías, tanto en procesiones como en conciertos y certámenes, añadiendo a una gran lista lugares como Gijón, Salamanca, Ávila, Ciudad Real y un largo etc.

El año 2012 celebraron su 35º aniversario con un corcierto, en el Centro Cívico Bailarin Vicente Escudero de Valladolid, donde se interpretaron diferentes marchas del repertorio, contando para ello con un gran numero de amigos que se quisieron apuntar a este acto, y D. Eduardo Sánchez, compuso para tan grata fecha un popurri con todas aquellas marchas del nuevo repertorio que se habían interpretado hasta la fecha, durando casi los 15 minutos.

En la actualidad la forman cuarenta componentes, los cuales, están más llenos de ilusión que nunca. Están disfrutando de un aniversario el cual, no hubiera sido posible sin las más de cien personas que han pasado por esta formación, y que han hecho que a día de hoy, esa llama que comenzó su andadura en 1976, siga viva, pese a que por varias veces, haya estado a punto de apagarse.

Y para acabar, no nos podemos olvidar de nombres propios que tantas veces han tirado del carro de esta banda: Luis Sanz y Pedro Bedia, Félix Alonso, Ángel Ortega, Carlos González, Luis Miguel Sanz, Pedro Rodríguez, Alberto Otero, Javier Nieto o Eduardo Sánchez... y de otros que en cierta medida son los que siempre han apoyado a esta banda directa o indirectamente ya que sin ellos, el camino, no hubiera sido en muchas ocasiones tan fácil o tan sencillo. A cada Hermano Mayor y su Junta de Gobierno que apoyó a esta sección, a nuestros amigos, por estar a nuestro lado, sobre todo a nuestras familias, a las cuales quitamos un poco de tiempo diario para hacer lo que más nos gusta y aun así darnos su apoyo para que sigamos realizándolo, y sobre todo, a todos y cada uno de los componentes que alguna vez formaron parte de esta familia, y que a día de hoy, por unos motivos o por otros, ya no forman parte de ella, por que ellos pusieron su granito de arena para llegar a poder celebrar este aniversario. Y por supuesto, a todos los componentes que desde el cielo, y al lado de Nuestro Santo Cristo, velan por la que un día fue su banda, y que cada sonido va directamente dedicado a ellos.